Renuncia Felipe Calderón, eres un inepto...

12 octubre, 2010

ZanguinarioZ

MEXICO DF (Reuters) - En México, la última letra del abecedario es sinónimo de la violencia extrema y del terror que una creciente banda del narcotráfico ha diseminado por vastas zonas del país en los últimos años.
Los Zetas pasaron de ser un grupo de 40 sicarios reclutados hace cerca de una década por el entonces capo del narcotráfico Osiel Cárdenas entre desertores de cuerpos de elite del Ejército, para constituirse este año en un cártel en sí mismo con miles de integrantes y uno de los más violentos.
Como una especie de Frankenstein, los Zetas ahora combaten contra las fuerzas de seguridad de donde emergieron, bien armados y entrenados con tácticas militares, al tiempo que batallan contra el cártel que les dio origen.
Su propagación, a menudo en complicidad con policías, es uno de los principales dolores de cabeza del Gobierno, porque no solamente compiten por rutas para introducir drogas a Estados Unidos con otras bandas sino que tratan de crecer a través de secuestros y extorsiones.
Según especialistas, los Zetas utilizan tácticas de contrainsurgencia aprendidas por sus miembros originales en escuelas militares de Estados Unidos, combinadas con el reclutamiento de violentas pandillas locales que aterrorizan a poblaciones enteras, donde cobran "cuotas por protección".
"Es una organización paramilitar que ha tomado como modelo a los paramilitares colombianos (...) Generan terror en la población civil e inestabilidad política frente a autoridades locales y nacionales", dijo Adalberto Santana, autor del libro "El narcotráfico en América Latina".
Años atrás, cuando todavía formaban parte del cártel del Golfo, los Zetas engrosaron sus filas con ex kaibiles, cuerpos de élite del Ejército de Guatemala entrenados para operaciones de contrainsurgencia y utilizados durante la guerra civil en ese país para perseguir a rebeldes de izquierda.
"LOS DE LA LETRA"
Hasta hace unos años, su radio de acción y donde según versiones de prensa tienen centros de entrenamiento, era principalmente en el norteño estado de Tamaulipas, sede del cártel del Golfo, además de los también norteños Nuevo León y Coahuila.
Hoy en día, los secuestros y el cobro de "cuotas" sobre todo a comercios, restaurantes y bares, están a la orden del día en zonas distantes de Tamaulipas y otras que antes estaban a salvo de la violencia, como el famoso balneario de Cancún o el central Estado de México, vecino a la capital.
Los Zetas no son los únicos en incursionar en este tipo de delitos, pero son señalados como responsables de los episodios más crueles y audaces en los últimos años.
Días antes de las elecciones estatales del 4 de julio, en Tamaulipas, el popular candidato a gobernador del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI), Rodolfo Torre, cayó abatido por las balas supuestamente de un comando de Zetas, en el crimen más grave de un político de los últimos 15 años.
Según versiones de prensa, el líder de los Zetas, el temible ex militar Heriberto Lazcano, alias "el Lazca" o "el Verdugo", se habría vengado por la captura de dos de sus hombres clave.
En medio de una ola de crímenes por pugnas entre los distintos cárteles que ha dejado cerca de 29,000 muertos desde que el presidente Felipe Calderón asumió y lanzó operativos contra ellos, supuestos Zetas masacraron hace pocos meses a 72 inmigrantes, en su mayoría centroamericanos, a quienes interceptaron en su camino a Estados Unidos.
"Ellos están involucrados en todo: inmigrantes ilegales, tráfico de armas, secuestros, extorsiones y por supuesto las drogas", dijo a Reuters una fuente del Gobierno estadounidense que prefirió el anonimato.
Los Zetas estaría conformado actualmente por unos 10,000 hombres, en su mayoría miembros de bandas dedicadas a extorsiones y secuestros y con presencia también en Centroamérica.
Esto los haría el cártel más numeroso, aunque analistas creen que, en tráfico de drogas a Estados Unidos, no están aún ni cerca del poder que tiene el cártel de Sinaloa, que dirige el capo narco Joaquín "el Chapo" Guzmán, considerado por la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo.
A raíz de la guerra despiadada entre los Zetas y su cártel de origen, el agropecuario y pesquero Tamaulipas vive uno de los peores momentos de su historia, donde hay zonas que están bajo el control de los Zetas.
"Somos los de la letra (Z)", le dijeron hace poco a un visitante de la Ciudad de México un grupo de hombres armados que lo detuvieron en una carretera para saber a qué venía a Ciudad Victoria, la capital del estado.
Mientras le hablaba, el Zeta sacó de entre sus ropas una gran cadena de oro con una medalla que tenía el mapa de México por encima de una gran letra "Z" y en los bordes 20 estrellas que representan a los Zetas originales. Dentro de una camioneta, el resto del grupo blandía rifles de asalto.
Además de decapitar o mutilar a sus víctimas, prácticas que también utilizan otras bandas, los Zetas dejan a menudo su marca, como en una versión macabra del personaje de "el Zorro". En junio, en Cancún, el pecho de tres de sus víctimas apareció lacerado con la letra "Z".
CARTEL DE FRANQUICIAS
Cárteles tradicionales como el de Sinaloa o el debilitado clan de los Beltrán Leyva están organizados sobre la base de sociedades o familias que controlan el negocio, pero en los Zetas la organización es diferente.
Estos funcionan en base a "jefes de plaza", que dirigen pandillas en pequeños pueblos o ciudades y que a su vez responden a jefes regionales. Estos reportan a Miguel Angel "el Z40" Treviño, un ex militar que es el segundo después de Lazcano, dijo la fuente de Washington.
Una fuente del Gobierno mexicano definió a los Zetas como "un cártel de franquicias", con células en todo el país.
Otra de sus características es reclutar sicarios "con mentalidad muy primitiva", señaló, que matan por poco dinero y son los más agresivos contra las fuerzas del Estado. Este rasgo es compartido con La Familia, un grupo más reducido con tintes de secta religiosa también escindido del cártel del Golfo.
La fiscalía federal de México ofrece 30 millones de pesos (unos 2.3 millones de dólares) por información que conduzca a la captura de Lazcano o Treviño, lo mismo que ofrece por Guzmán y sus dos principales socios.
Cárteles rivales acusan a los Zetas de haber roto los "códigos" del negocio del narcotráfico y hay señales de que los cárteles del Golfo, Sinaloa y La Familia pactaron recientemente unirse para combatirlos, aunque por otro lado otros se han aliado con ellos de manera circunstancial.
El capo narco Edgar "la Barbie" Valdés, detenido en agosto, publicó en el 2006 un desplegado en un periódico acusando a los Zetas de distorsionar el negocio del narcotráfico con acciones como asesinar a sus proveedores colombianos para quedarse con mayores ganancias en operaciones de trasiego de cocaína.
Según Scott Stewart, de la compañía global de inteligencia Stratfor, la razón por la que los Zetas han crecido es que "son tenaces, están entrenados y bien armados y no retroceden sin dar pelea".
La letra de una canción norteña de hace años, de los llamados "narcocorridos" parece darle la razón: "Somos 20 el grupo de Los Zetas/ unidos como familia/ los 20 somos la fuerza/ con diplomas de suicida/ conscientes de que en cada acción/ podemos perder la vida".