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08 noviembre, 2010

La guerra con Sinaloa

La guerra con Sinaloa
La liberación de la sobrina de Ismael “El Mayo” Zambada, la hija de ésta y otra mujer, develó un enfrentamiento entre la célula de “El Sillas” con el cártel de Sinaloa, utilizando al cártel Arellano Félix, pero información de inteligencia indica que esta estructura criminal se habría deslindado del secuestrador y traficante de droga que mantiene un juicio de amparo en Sonora. La Policía Ministerial recibió información de un delincuente para ubicar a las mujeres plagiadas. Hasta Sinaloa, las repercusiones del secuestro...

Juan Francisco Sillas Rocha “El Ruedas” o “El Sillas”, líder de una célula criminal que presuntamente perteneció a la estructura del cártel Arellano Félix, fue quien inició la guerra local contra el cártel de Sinaloa.
Dos testigos del secuestro de las tres familiares de Ismael “El Mayo” Zambada, revelaron a la autoridad federal que trabajaban para un hombre que recibía órdenes de Sillas.
Uno más, de apodo “El Marquitos”, fue quien lo delató ante la Policía Ministerial, luego que no estuvo de acuerdo con la repartición de los cinco millones de pesos que pagaron por la liberación de las mujeres.
Los tres testimonios, uno de ellos dado bajo los términos de una denuncia anónima, fueron integrados al expediente que en la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada) se sigue a Kevin Jeovanny Serna Mendoza y Mario Alberto Trejo Cortez, ambos detenidos por el Ejército Mexicano en la operación de rescate de las mujeres Zambada.
Los dos jóvenes fueron trasladados de manera inmediata a la Ciudad de México, y la casa de seguridad en el fraccionamiento Real del Monte fue asegurada por la SIEDO. Pero hasta donde las autoridades del Consejo Estatal de Seguridad Pública de Baja California pudieron investigar aquí, donde se cometieron los hechos, la discordia con el cártel de Sinaloa fue iniciada por Sillas Rocha.
Este hombre, a quien los detenidos y el informante señalaron como quien orquestó el plagio y muchas de las muertes sucedidas en las últimas semanas en Tijuana y Sinaloa, fue identificado por las áreas de inteligencia como un ex miembro del CAF. De hecho, mientras informaron que su padre laboró para la “vieja guardia del CAF”, este Sillas fue ubicado inicialmente en Sinaloa, de donde lo enviaron para contrarrestar a Teodoro García Simental en 2008 cuando decidió escindirse del cártel Arellano Félix.
La ficha oficial del perfil de Sillas lo describe como una persona en extremo violenta, vengativa, independiente, con formación y rodeado de un grupo de expertos. Hace algunos meses, cuando se enteró que sus enemigos lo capturarían con ayuda de la policía de Baja California, sus abogados tramitaron un amparo en Sonora. El proceso jurídico continúa.
Pero hoy las autoridades de Baja California lo buscan con más ahínco.
Tienen imágenes de Sillas Rocha y los miembros de su familia. Son muchos los asesinatos que le facturan.
Un investigador de la localidad, comentó que en el análisis de la información, consideran que Sillas Rocha podría no llegar a ser aprehendido, dado que hay dos cárteles que actualmente lo buscan, “no quisiera estar en sus zapatos, por un lado El Mayo lo quiere matar por lo que hizo a sus familiares, y por otro El ingeniero, le retiró apoyo, infraestructura y personal porque lo metió en problemas con el cártel de Sinaloa”.
El mismo agente informó que infiltrados oficiales confirmaron el deslinde del CAF a Sillas Rocha; incluso tras la aparición de unas mantas en Culiacán, Sinaloa donde se leía: “chapo y Mayo, para que veas que nosotros no somos corrientes, como tu propia sobrina te lo dijo, las dejamos vivas porque no las quisimos matar en la fiesta, no nos tengan miedo y manden a peliar a su gente para de a como nos toca y si nos mandan gobierno también les hacemos frente. Ya estamos en Culiacán para matar a tu familia y ya no van a ser levantones, aquí estaremos peliando hasta que me entreguen a la persona inocente que tu ya sabes. Atte. Ramón Arellano (Desde el infierno)”.
Sillas: Cinco células activas
De acuerdo a las declaraciones de detenidos y testigos involucrados en el secuestro de las mujeres familiares de “El Mayo”, las autoridades de Baja California pudieron iniciar el organigrama de la composición criminal de la célula de “El Sillas”.
Identificaron a cinco grupos de hombres al servicio de Sillas Rocha. Y la casa de Real del Monte, donde las mujeres fueron liberadas, fue catalogada como la que esa estructura criminal consideraba “más segura”. Pues ahí se resguardaban armas, droga y dinero. Era la central de suministros.
Cuando tenían algún operativo criminal, las diversas células al servicio de Juan Francisco Sillas Rocha acudían a esa dirección para recoger armas y realizar robos, secuestros, asesinatos o supervisión de trasiego de droga. Una vez perpetrado el delito, regresaban los equipos.
Por eso cuando el rescate de las mujeres, fueron decomisadas ahí por el Ejército: un fusil de largo alcance tipo Barret; 23 armas largas; 26 cargadores metálicos; 3 mil 122 cartuchos de diferentes calibres; un arma corta; 16 cargadores de arma corta; 13 uniformes con insignias de la Policía federal; cuatro cascos; dos chalecos antibalas; y dos placas metálicas. 18 paquetes de mariguana, equivalente a 63.60 kilogramos, y 1.890 kilos de crystal.
Los hoy arraigados por el SIEDO, Kevin Jeovanny Serna Mendoza “El Cabo”, y Mario Alberto Trejo Cortez “El Chuky”, se declararon “cuidadores” de las secuestradas, y estar en la última fila del organigrama criminal de “El Ruedas”.
Pero sí identificaron a por lo menos cinco células que acudían con regularidad a la casa para cumplir órdenes de Sillas Rocha.
El investigador local refirió a ZETA: “El hecho que tuvieran todas sus armas en el mismo lugar que a las secuestradas, da una idea de la falta de organización y estratégica de estos grupos”. De hecho fue en esa misma propiedad donde fue grabado el video que se colocó miércoles 27 de octubre en una página de internet, donde una persona interroga a dos mujeres mientras otros dos hombres las amedrentan con armas largas.
Quien vídeo-grabó y entrevistó a las familiares de “El Mayo”, fue el “cuidador” que cayó abatido cuando elementos del Ejército y de la Ministerial rescataron a las mujeres.
La habitación que utilizaron como escenario mide aproximadamente cuatro metros cuadrados, está amueblada con dos sillones y un ropero, sobre los asientos colocaron armas en hilera para que se notara que estaban equipados; al centro pusieron las sillas y grabaron a Isabel Gutiérrez Zambada haciendo un llamado de auxilio y reproche a su tío: que arreglara las cosas entre hombres, y permitiera que su madre, hermana de “El Mayo”, negociara con los secuestradores.
Lo entregó el crimen organizado
Para cuando se hizo público el video, autoridades del Consejo de Seguridad, tenían conocimiento que familiares de las mujeres habían pagado el rescate, pero que éstas no fueron liberadas.
Entregaron cinco millones de pesos, pero los plagiarios al recibir el dinero solicitaron el doble. 10 millones de pesos, después hablaron de 10 millones de dólares. En el tema del dinero la situación se les salió de control para beneficio de la autoridad.
Uno de los integrantes de una célula de Sillas Rocha no estuvo de acuerdo con la forma de dividir el dinero producto del rescate. Esta situación, dijo el investigador a ZETA, fue aprovechada también por miembros del CAF, que aprovecharon al soplón para deslindarse de Sillas Rocha.
“El Marquitos”, el delincuente inconforme empezó a enviar mensajes a las autoridades, particularmente a la policía ministerial y a la policía federal.
Para entonces, se había iniciado una indagatoria oficial luego que familiares lejanos de la mujer que sirvió de anfitriona a las sobrinas de “El M-Z” habían reportado su desaparición, aunque desconocían las condiciones del plagio y posteriormente intentaron eliminar el reporte.
Al mismo tiempo, autoridades de Sinaloa se habían contactado con las bajacalifornianas pidiendo y ofreciendo apoyo y coordinación. Aunque la familia Zambada no había interpuesto ninguna denuncia, los gobiernos visualizaron que este delito abría la posibilidad de una guerra inter-cárteles, empezaron a cruzar datos, ninguna de las dos entidades estaba investigando.
Los matones de Sillas Rocha, fueron perseguidos durante mes y medio, por gente al servicio del CAF y del cártel de Sinaloa, encabezados por “Aquiles”. Y después se los entregaron a la autoridad a través de un supuesto delator.
Existen dos versiones.
1.- Que el primero en remitir información a Sinaloa fue un hombre apodado “El Manotas”, a la sazón cabeza de grupo criminal en el CAF, quien habría estado enterado del secuestro y para deslindarse de problemas proporcionó información.
2.- “El Marquitos”, cuyo apodo fue utilizado para hacer llegar datos de la ubicación de la casa de seguridad.
Después del cruce de información, el reporte al Consejo de Coordinación de Seguridad fue que los plagiarios y las secuestradas estaban en la delegación La Mesa en las inmediaciones del fraccionamiento Real del Monte.
En la hora de comida
María Isabel Gutiérrez Zambada y su hija llegaron por avión a Tijuana a mediados de septiembre, sólo de paso. Su destino final era algún lugar de los Estado Unidos. Las tres, dado que las acompañaba otra mujer, cruzarían por la garita internacional en carro.
Los planes familiares eran dejar del lado americano a la jovencita para que estudiara y la madre aprovecharía para “visitar unos familiares”.
Cuando arribaron a Tijuana les entró el hambre. La mujer que sirvió de anfitriona las llevó a comer algo al Kentucky Fried Chicken (KFC), presumiblemente al ubicado en la zona del Río. De hecho cuando las mujeres fueron rescatadas declararon que efectivamente habían sido plagiadas en un restaurante.
No supieron a dónde las trasladaron, pero sí informaron que en tres ocasiones fueron cambiadas de lugar. Que la última vez las transportaron en un taxi. El chofer llegó al fraccionamiento Real del Monte, se estacionó en una esquina, bajó del auto y se retiró del lugar. Uno de los cuidadores tomó el asiento del piloto, manejó tres cuadras, y al llegar a la calle Dos entre Ermita sur y Burócratas, con control remoto levantó la puerta eléctrica del estacionamiento y se introdujo.
Las secuestradas no causaron problemas ni hicieron nada por llamar la atención de los vecinos. Durante el tiempo que estuvieron en esa vivienda fueron vigiladas por Mario Trejo Cortez y Kevin Jeovanni Serna Mendoza, y el hombre muerto en el operativo,  los tres recibían órdenes directas de “El Beni” o Benito.
Se sabían perseguidos, más por las bandas rivales que por las autoridades, aunque sabían que los integrantes del Consejo Estatal de seguridad de Baja California, estaba recibiendo denuncias anónimas de parte de otras agrupaciones criminales, lo mismo de José Soto “El Tigre” que del CAF, pero principalmente de operadores de Alfredo Arteaga “El Aquiles”.
Operativo de rescate
Luego que el secuestrador y sicario apodado “El Marquitos” de la célula criminal de Juan Francisco Sillas Rocha “El Sillas”, proporcionó a elementos de la Policía Ministerial de Tijuana, la ubicación de la casa de seguridad donde tenían secuestradas a las familiares de Ismael “El Mayo” Zambada, los ministeriales pertenecientes al Grupo Antisecuestros acudieron a liberar a las mujeres. Pero en el trayecto, pidieron refuerzos al Ejército.
Implementaron la operación “barrido” como la ejecutada en febrero en búsqueda de los cómplices de Teodoro García Simental. Primero buscaron antecedentes y se dieron cuenta que varios inmuebles de la zona tenían historia como casas de seguridad, hicieron una lista y pusieron especial atención en las que ya se habían utilizado para esconder secuestrados.
El operativo coordinado entre el Ejército y la Procuraduría del Estado de Baja California inició alrededor de la una de la tarde, no les fue fácil dar con el lugar ni determinar el posible cerco, por ello se basaron en la estrategia militar. Como lo han hecho en otros plagios resueltos. Establecieron tres círculos operativos para ahorcar la zona y bloquearon los cuatro accesos. La autoridad tomó control del área y revisaba los autos que entraban o salían, todos debían pasar prácticamente tres filtros.
Esperaban inhibir la salida de los criminales, o que el intento de fuga les permitiera ubicarlos, pero esto no sucedió. Aparentemente a los delincuentes ni les avisaron ni se esperaban el arribo de la autoridad.
Pasaron alrededor de cinco horas cuando escucharon detonaciones cerca de la Penitenciaría de la Mesa a unas cuadras del fraccionamiento, asumieron que podría tratarse de una táctica distractora. La realidad es que habían matado a Rosa Peña y a una menor de cuatro años como parte de otro pleito por narcomenudeo.
Para reducir la posibilidad de ataques, empezaron con las dos casas que detectaron en secuestros previos, una estaba en la calle Segunda y otra en la Tercera. En la primera encontraron a los hombres armados.
Los tomaron desprevenidos, las autoridades estaban prácticamente dentro del inmueble cuando inició el enfrentamiento a balazos, los militares tomaron el primer piso con la utilización de bombas lacrimógenas y granadas de ruido y aturdimiento.
En el primer piso uno de los criminales fue abatido mientras los otros dos subían con las tres plagiadas, la balacera se dio en el interior a través de las escaleras. La actitud de los dos sobrevivientes indicó que el muerto llevaba la voz cantante. Llegó un momento en que intentaron negociar, exigían hablar con su compañero, no sabían que estaba muerto y no les informaron, amenazaban la vida de las mujeres, después de un rato decidieron rendirse a cambio que no las mataran, pero todavía mientras descendían las escaleras, llevaban como escudo a las mujeres de Zambada, les apuntaban a la cabeza.
La otra liberación
Tras el rescate de las tres mujeres, surgieron una serie de versiones extraoficiales, afirmando que la liberación la había promovido una célula del CAF apoyando al cártel de Sinaloa, que ellos iniciaron la balacera en la casa de la calle Dos, pero dejaron la escena cuando llegaron las autoridades.
Incluso se mencionó la huida de cinco sujetos en una camioneta verde. Sin embargo las liberadas, los detenidos y las autoridades coinciden en declaraciones que refutan este relato que los criminales hicieron circular y se filtró a la PGR.
Las plagiadas informaron que el muerto y los dos detenidos eran las únicos secuestradores presentes en la casa hasta el momento del rescate. Los detenidos refieren haberse rendido frente a quienes los combatieron. Y las autoridades indicaron verbal y vía parte informativo, que la balacera duró menos de 15 minutos, que no hubo tiroteo en la calle previo a su arribo y nadie salió del fraccionamiento mientras ellos concluían el operativo, porque tenían tres filtros.
“En un caso remoto, pudieron ocultarse en el mismo fraccionamiento, y si se escucharon balaceras previas, pero no en el interior del fraccionamiento”.
Actualmente el grupo coordinado de seguridad revisa información ante la hipótesis de que los grupos de Fernando Sánchez Arellano sí hubieran apoyado el secuestro y después ante las posibles represalias cambiaran de opinión. Los investigadores han levantado una alerta entre las corporaciones estatales y militares ante las posibles vendettas que pudieran suscitarse por la liberación de las familiares de Zambada.