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25 noviembre, 2010

¡La intolerancia en su máxima expresión!

Aberrantes, el feminismo y la homosexualidad: Arquidiócesis de Guadalajara
Julio Alejandro Ríos

GUADALAJARA, Jal., 25 de noviembre (apro).- El feminismo y la homosexualidad son “aberraciones” que pueden afectar las estructuras básicas de la sociedad, advierte El Semanario, órgano de difusión de la arquidiócesis local que comenzará a distribuirse el domingo próximo.
Aparte de sostener que hay dos tipos de homosexualidad y una de éstas puede “curarse”, la arquidiócesis de Guadalajara también considera que el “feminismo” busca “invertir el orden, crear el poder femenino y despojar al hombre de lo que se ha adueñado”; esto es, de sus tradicionales cotos de poder económico, social, político, cultural.
Según el editorial de El Semanario, que el domingo se distribuirá en todas las parroquias de Jalisco, el taller de pastoral denominado “Camino a la castidad” jamás tuvo como objetivo “curar la homosexualidad”.
    En la edición 1774 del 31 de octubre pasado, Proceso publicó el reportaje “Proyecto para curar la homosexualidad”, donde se revela que en Guadalajara se llevó a cabo, del 12 al 14 de noviembre, un taller religioso titulado “Camino a la castidad”, organizado por Courage Internacional y en el que se ofrecieron terapias para supuestamente “curar” la homosexualidad.
Incluso en el póster promocional aparece el logotipo de la Secretaría General de Gobierno de Jalisco. El reportaje documenta que de 2008 a la fecha esa organización ha recibido ayuda de la Secretaría de Desarrollo Humano estatal por más de un millón 300 mil pesos.
    Sin embargo, la edición 721 de El Semanario denuncia que “hubo personas que se inscribieron en este taller que nada tenían que ver con el mismo, que iban a buscar elementos para atacar la intención de la Iglesia de que seamos castos, como lo debe ser el esposo (siendo fiel a su cónyuge), el consagrado (siendo célibe), el soltero y el homosexual. Todos podemos, aunque la subcultura del sexo nos esté presentando la imposibilidad de lograrlo, ser castos”.
    En el mismo editorial se argumenta que hay dos tipos de homosexualidad, una que proviene de malos ejemplos y la cual “puede curarse”; la otra, que viene por instinto o constitución patológica, por esa variedad no puede ser sanada.
El escrito destaca así el tema: “Se hace una distinción, que no parece infundada, entre los homosexuales cuya tendencia, proviniendo de una educación falsa, de falta de normal evolución sexual, de hábito contraído, de malos ejemplos y de otras causas análogas, es transitoria o al menos no incurable y aquellos otros homosexuales que son irremediablemente tales por una especie de instinto innato o de constitución patológica que se tiene por incurable”
Y agrega: “Indudablemente, esas personas homosexuales deben ser acogidas con comprensión en la acción pastoral y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales y su inadaptación social. También su culpabilidad debe ser juzgada con prudencia. Pero no puede emplearse ningún método pastoral que reconozca una justificación moral”.
El editorial reitera que las relaciones homosexuales están calificadas en la Sagrada Escritura como graves depravaciones. “Ahora bien, este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsables, personalmente, de sus manifestaciones, pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso”.
Luego, el editorial ofrece un subtítulo que dice textual: “Las frecuentes aberraciones”. Ahí se aborda el tema del feminismo y la ideología de género.
 “Entre las principales desviaciones sobre esta materia, que en fechas recientes se han llevado a extremos, podría considerarse el feminismo. Como por desgracia nunca han faltado hombres que se dan el lujo de maltratar, humillar o golpear a la mujer, esposa o no, en un afán de mostrar su supuesta superioridad y autoridad. Ante tales manifestaciones opresivas fue como han resurgido con gran fuerza esas corrientes feministas que se han extendido por casi todo el mundo, y quienes las encabezan pretenden invertir el orden, crear el poder femenino y despojar al hombre de lo que se ha adueñado; esto es, de sus tradicionales cotos de poder económico, social, político, cultural etcétera, así como de sus actitudes machistas y dominantes”.
Señala que a pesar de ello, el extremo del feminismo no debe existir, pues existe un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, publicado por Benedicto XVI cuando aún era cardenal, titulado “La colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y en el mundo”.
Luego El Semanario hace una sugerencia: “Recomiendo, entonces, a todos los fieles, leer y reflexionar sobre este capital documento La colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y en el mundo, y a quienes tienen responsabilidad en la sociedad, que profundizan en los errores de ese feminismo a ultranza o de esa ideología de género, que pueden dañar profundamente la concepción fundamental de lo que es el ser humano, varón y mujer, y destruir la estructura básica de la sociedad”.
Respecto de la ideología de género, el editorial consigna:
“A la fecha, esta ideología ha logrado permear diversas instituciones políticas, sociales y religiosas, difundiendo la idea de que la diferencia de sexos no es fundamental, estructural o querida por Dios, sino, más bien, una cuestión surgida a través de la historia; y se señala, por ende, que cada quien tiene la libertad de escoger el género que más le plazca y le acomode según sus propias orientaciones y gustos sexuales”.