Renuncia Felipe Calderón, eres un inepto...

26 noviembre, 2010

Unas clasesitas para FECAL: Así se combate al crimen

Más de 17 mil policías militares, con apoyo de vehículos blindados de la Marina, recuperaron la favela Vila Cruzeiro, que estaba en manos de narcotraficantes. En los enfrentamientos fueron incendiados 60 autobuses y automóviles. En imágenes de televisión se observaba a delincuentes armados que huían a zonas aledañas. La localidad es una de las 12 favelas (barrios pobres) que integran el Complejo do Alemao, donde viven 200 mil personas ( Foto Reuters)

Periódico La Jornada
Viernes 26 de noviembre de 2010, p. 2
Río de Janeiro, 25 de noviembre. Un escenario de guerra se vivió este jueves en la zona norte de Río de Janeiro, donde la policía militar con ayuda de vehículos blindados recuperó una favela (ciudad perdida) de manos de narcotraficantes, que huyeron, tras cinco días de violencia y un saldo de 30 muertos.
Luego de invadir Vila Cruzeiro en una operación sin precedentes y con tintes cinematográficos, que incluyó militares ataviados para la guerra, vehículos con orugas y ametralladoras de grueso calibre, además de un despliegue de agentes de elite pocas veces visto en Río, la policía anunció que reconquistó el lugar y expulsó a los narcotraficantes.
En este momento Vila Cruzeiro pertenece al Estado, declaró a la prensa Rodrigo Oliveira, subjefe de operaciones de la policía civil.
Diez carros blindados de los fusileros navales, bajo el mando de la policía militar, llegaron por la mañana a la entrada de Vila Cruzeiro, en la zona norte de la ciudad que albergará el Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016.
Hasta ahora, la armada no había cedido sus vehículos para operativo alguno en favelas.
Pese a la presencia de 17 mil 500 efectivos policiales en las calles y al apoyo logístico de la armada, que cedió a la gobernación local carros blindados para el combate a los supuestos delincuentes, los ataques al estilo guerrilla prosiguieron este jueves por quinto día, con incendios de 60 autobuses y automóviles en distintos puntos de la ciudad.
Los vehículos ingresaron a la favela, de la que salían columnas de humo negro, mientras los habitantes intentaban guarecerse. Por la tarde, las imágenes de televisión mostraban un verdadero avispero de civiles armados, presuntos traficantes que huían del lugar en busca de refugio en zonas aledañas.
“¡Jamás vi algo así! Es una verdadera operación de guerra... Era necesario, es la única manera de enfrentar a los traficantes que se han instalado en la favela”, dijo Elías –un director de escuela que siempre ha vivido en Vila Cruzeiro– al comentar sobre el operativo que comenzó con el ingreso de unos 350 policías de elite con fusil en mano y luciendo uniforme negro con la insignia de una calavera atravesada por un puñal.
Repetinamente, varias ráfagas resuenan por Vila Cruzeiro. Instintivamente los transeúntes comienzan a correr mientras bajan la cabeza, buscando protección, sin saber de dónde vienen los tiros.
Y se escuchan también aclamaciones. Son los habitantes de un barrio que animan a la policía, cosa rara ya que normalmente evitan cualquier manifestación que pueda acarrearles represalias con los narcos, relató Afp.
El escenario de guerra de la incursión policial contrastaba con la imagen apacible de la pequeña iglesia colonial, construida en 1728, erguida en lo alto de una verde colina.
Aquí en Vila Cruzeiro siempre hay disparos. Armados, los bandidos circulan en motos. Algunos no tienen ni 15 años de edad y ahora se han unido dos facciones rivales, la del Comando Vermelho (CV) y el ADA (Amigos de los Amigos), explica Ama Cristina, una contadora de 36 años.
El cuartel, desde donde las bandas desafían a la policía, se ha instalado en esta favela, una de las 12 que integran el llamado Complejo do Alemao, donde viven más de 200 mil personas.
Horas después, imágenes aéreas de las televisoras mostraban caminos de tierra flanqueados de espesos matorrales y antenas de transmisión eléctrica, por los cuales decenas de presuntos narcotraficantes con fusiles y mochilas transitaban corriendo en grupos, mientras otros subían por la colina en carros y motos en un intento desesperado por huir de las fuerzas policiales.
Procuraban ir cuesta arriba en un punto más lejano del Complejo do Alemao.
Dimos un paso importante, pero no hay nada ganado, subrayó el secretario de Seguridad del estado de Río, José Beltrame. Es importante arrestar personas, recoger drogas y munición. Pero es más importante sacar del territorio a los traficantes de drogas, afirmó el funcionario en rueda de prensa.
Otro operativo paralelo ejecutado por la policía civil (con menos poder de fuego que la militar) en la favela de Jacarezinho, también al norte, dejó siete muertos, que sumados a los 23 de los pasados cinco días, elevan a 30 el número de fallecidos, informaron fuentes policiacas. Además, este miércoles unas 180 personas fueron detenidas y por lo menos 21 hospitalizadas con heridas causadas por balazos y granadas.
Incluso en el centro y el sur de la ciudad, alejados de la zona de los conflictos, las calles se vaciaron de transeúntes, los trabajadores intentaban volver temprano a sus casas, las comunicaciones por las redes sociales se multiplicaban, y en bares y restaurantes los comensales se agolpaban delante de televisores especialmente dispuestos para seguir los acontecimientos.
Imágenes captadas por cámaras instaladas en un helicóptero de la televisión brasileña mantuvieron en vilo a los habitantes de Río de Janeiro, que siguieron perplejos por la pantalla chica los movimientos de cientos de narcotraficantes armados ante la invasión de los dos grandes conjuntos de favelas por las fuerzas policiales.
La poderosa televisora Globo exhibió desde el mediodía de este jueves las imágenes de los presuntos delincuentes de la favela Vila Cruzeiro que, portando armamento pesado, se desplazaron hacia el vecino Complejo do Alemao para reunirse con los criminales locales y prepararse para el enfrentamiento con la policía, que tenía el apoyo de armamento de guerra.
En otras favelas ya pacificadas por la presencia policial, los uniformados se mostraban tensos frente a sus puestos de vigilancia, exhibían armas cortas y largas, ante el temor de que los criminales aprovechen la situación para intentar recuperar sus antiguas zonas de tráfico.
Según las autoridades, el caos que estalló el domingo por la noche con incendios de vehículos y ataques a puestos policiales, es una reacción a la instalación de Unidades de Policía Pacificadora (UPP) en 13 favelas de las que fueron expulsados los narcotraficantes.
Sin embargo, para algunos especialistas, esa conclusión es apresurada.
Creo que todavía es un poco temprano para afirmar eso (sobre las UPP). La secretaría de Seguridad (del estado de Río de Janeiro) todavía está realizando investigaciones para saber si esas acciones son represalias o reacciones a una política de la policía militar, dijo a la oficial Agencia Brasil el catedrático Doriam Borges, del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad de Río.
Al menos 4 mil niños y adolescentes de las favelas, escenarios del espectacular operativo policial, se quedaron sin clases hoy, mientras que varias empresas de transporte urbano decidieron retirar sus autobuses de circulación, a raíz de los ataques incendiarios a estos vehículos.
En Vila Cruzeiro, una adolescente de 14 años, Rosangela Alves, se convirtió este miércoles en la primera víctima inocente del conflicto, al ser alcanzada por un balazo dentro de la habitación de su casa, donde estudiaba frente a su computadora.
Esta noche prevalecía el pánico en las favelas cariocas que fueron blanco del operativo policial, dijo el director del Instituto Brasileño de Innovaciones en Salud Social, el holandés Namko van Buuren, quien relató que a lo largo del día intentaron esconderse en las casas por temor a las balas perdidas.