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10 diciembre, 2010

Proceso vs Televisa: Los trapitos sucios...

El amigo de las estrellas
Alejandro Gutiérrez (Proceso)

Representante de grupos de música en México, algunos de los cuales incluso promovió en Televisa gracias a su cercanía con ejecutivos de ese consorcio, Guillermo Ocaña Pradal se encuentra preso en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México desde el 19 de abril pasado por lavado de dinero. Sin embargo, el gobierno de España lo reclama para que responda por el presunto blanqueo de 78 millones de euros, toda vez que formaba parte de una red criminal que operaba en aquel país. 

MADRID, 7 de diciembre.- El 20 de junio de 2005 el promotor y productor artístico Guillermo Ocaña Pradal se presentó ante la Audiencia Nacional española para enfrentar los cargos que pesaban sobre él por presuntas operaciones de lavado de dinero proveniente del narcotráfico en México. 

Un mes atrás, el 27 de mayo, la Interpol había activado una orden de búsqueda y captura girada por el juez español Fernando Andréu Mireles, quien mantenía bajo proceso judicial a 15 integrantes de la organización delictiva a la que pertenecía Ocaña y que, aun cuando actuaban aquí, tenían su sede en México y su ámbito de operación incluía también a Estados Unidos y a Colombia.

Las autoridades habían intervenido decenas de llamadas telefónicas y realizado investigaciones sobre el entorno financiero del grupo de Ocaña, así como seguimientos al promotor mexicano; la policía sabía además que Ocaña manejaba 26 sociedades mercantiles para el lavado de dinero desde España. 

Las pesquisas incluyeron el cateo del 4 de abril de 2005 al departamento de Ocaña en Paseo de Gracia número 44, en Barcelona. El inmueble se localiza a un lado de la Casa Batlló, joya arquitectónica construida por Antonio Gaudí, el máximo representante del modernismo catalán.

A través de esas sociedades la organización que encabezaba el colombiano Mauricio Bernal Pineda en México, miembro del cártel del Norte del Valle –que mantenía un vínculo estrecho con los capos mexicanos Ignacio Coronel y Arturo Beltrán Leyva–, lavó 78 de los 236 millones de euros que la investigación le atribuye.

A causa de ello Ocaña –“amigo de las estrellas del espectáculo” en México– comenzó a ser investigado en España. La Brigada de Investigaciones de Delitos Monetarios de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) de la comisaría general de Policía Judicial comenzó a monitorear sus actividades como parte de la Operación Tacos (Proceso 1710). 

Toda la labor policiaca se encuentra en la voluminosa causa 22/2005, a la que este semanario tuvo acceso. Las evidencias de los vínculos de Ocaña con Televisa se encuentran en muchas de las llamadas telefónicas intervenidas; además, él y sus colaboradores admitieron esa cercanía en sus declaraciones judiciales.

De acuerdo con la información policiaca, Ocaña hizo varios trámites en los que se mencionaba a Televisa, aun cuando el consorcio no estuviera implicado en ningún ilícito. El promotor mexicano gestionó, por ejemplo, la recuperación de 5.6 millones de euros que le fueron incautados en marzo de 2005 cuando eran transportados en un avión en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona.



Lo dejaron libre



Sebastián Martínez Ferraté, uno de los detenidos, declaró que Ocaña también amarró convenios con la televisora para que los artistas que representaba, entre ellos Tania Libertad y el grupo Six, participaran en el Teletón.

El 18 de mayo de 2005, Martínez Ferraté declaró al juez Andréu Mireles que en una ocasión (no precisó la fecha) Ocaña se entrevistó en Barcelona con directivos del Mercat del Flors. El propósito era promover las actuaciones de Six y de Tania Libertad.

“Ocaña me comunica que en la reunión (le) fue bien y que los responsables del festival estaban interesados en los dos artistas, y que por eso debía regresar a México para firmar los correspondientes contratos de exclusividad con los artistas, y aprovechar para firmar otros contratos con los mismos artistas para el programa Teletón, de la cadena mexicana Televisa, programa que se desarrolla en todos los países de América Latina”.

El 11 de marzo de 2005, seis días después del decomiso en el aeropuerto El Prat, las autoridades intervinieron una llamada telefónica en la que Ocaña habló con una persona a la que identificó como La Güera para comunicarle la fecha en que saldría para México.

Al término de la conversación el promotor le dio instrucciones a su interlocutora para que hablara con “Vicky, la de Pepe Bastón”, incluso le proporcionó dos números telefónicos. Según las autoridades policiacas, Ocaña no especificó el propósito de la llamada porque solía hablar en lenguaje críptico. No obstante sugieren que se refería a José Bastón, vicepresidente de Televisión y Contenidos de Televisa.

Dos días antes, Ocaña se puso en contacto con La Güera, quien presuntamente es su “sobrina” y se llama Lila Solana Castillo; también es ejecutiva de ese consorcio, de acuerdo con los agentes.

A su vez, Ocaña declaró al juez Andréu Mireles el 20 de junio siguiente que era promotor y productor artístico por cuenta propia en la empresa Top Time Producciones y que toda su vida se ha dedicado a la misma actividad. También dijo que “antes, por espacio de 30 años”, fue productor externo y presentador para la televisora.

Además, Ocaña aseguró que durante 11 años colaboró en el programa Todo para la mujer, de Radio Fórmula; también dijo que era “manager de cinco artistas mexicanos y de dos artistas internacionales”. Según él, “en España fue patrocinador de varios espectáculos del cantante Luis Miguel y de la cantante mexicana Rosa del Carmen, concretamente en la Casa Batlló, el 2 de diciembre de 2004. Ahí fue donde hizo la presentación de Top Time Producciones.

Pese a las evidencias en su contra, el juzgado 4 de la Audiencia Nacional decidió no arrestarlo. Posteriormente, cuando se le citó para que declarara de nuevo, Ocaña presentó comprobantes de una supuesta intervención quirúrgica y no acudió.

Consultado por Proceso en Madrid, un funcionario que intervino en el caso asegura que la Audiencia Nacional dejó libre a Ocaña pese el cúmulo de evidencia en su contra. El objetivo era seguir investigándolo para conocer más operaciones del clan. Incluso dice que el gobierno español ya hizo una petición para que el promotor sea extraditado.

En diciembre de 2005 Ocaña fue a México. A los pocos días el Ejército realizó un operativo en Tecamachalco y Postes de la Herradura, en el Estado de México, para desmantelar un laboratorio en el que se procesaba cocaína. En el cateo fueron capturados siete colombianos y Ocaña. Sin embargo, el comunicado oficial sólo lo mencionó como uno de los detenidos.

Luego de tres meses de arraigo Ocaña recuperó su libertad. Cinco años después, el 19 de abril de 2010, el promotor fue capturado por su presunta relación con empresas y negocios de Clara Elena Laborín Archuleta, esposa del narcotraficante Héctor Beltrán Leyva, El H, quien está prófugo. (Ver recuadro).



El testimonio del socio



Sebastián Martínez Ferraté también declaró al juez Andréu Mireles que conoció al promotor mexicano por medio del abogado catalán Joan Piqué Vidal, quien está implicado en la causa que se le sigue a Ocaña por asesorar e intervenir en el reclamo de 5.6 millones de euros incautados en el aeropuerto barcelonés.

Según Martínez Ferraté, Piqué Vidal le dijo que como ambos estaban implicados en la producción de documentales y videoclips musicales, podían impulsar proyectos conjuntos y, dice la declaración escrita, “ya que estaba muy ligado con Televisa, al declarante le interesó”.

Fue cuando decidieron crear Top Time Producciones para producir videoclips y documentales para televisión, ya que “el señor Ocaña deja constancia en esas negociaciones de sus relaciones y contactos con la televisión de México (Televisa), y a través de dicha televisora entrar al canal Univisión (Estados Unidos) para venderles los documentales que se iban a realizar”, declaró el socio de Ocaña.

Y agregó: “Al mismo tiempo me propuso que dichos documentales podrían presentarse a través de una conocida artista internacional, Salma Hayek, al ser, según él, su ahijada”.

Relató que también acompañó al promotor mexicano a Roma, donde “compró ropa para el grupo (Six) para su presentación en el Teletón”. Dijo que en diciembre de 2004 el primer encargo que hizo Ocaña a la compañía, fue la producción de un videoclip de Rosa del Carmen, una de las cantantes de música ranchera mexicana que representaba. Todo se hizo en España, durante la gira de la intérprete para promover uno de sus discos.

Ante 300 invitados reunidos en la Casa Batlló, Ocaña presentó a la cantante, el video y a la firma productora.

Días después, Ocaña propuso la realización de cuatro videos en México, por lo que, cuenta Martínez Ferraté, él viajó a ese país el 14 de enero de 2005. Grabó los videos de Rosa del Carmen en Cuernavaca y las Pirámides de Teotihuacán, así como los del grupo Six, de Ximena y de Andre Frey, todos ellos representados por Ocaña.

“Durante la estancia en México –dijo Martínez Ferraté al juez que lo interrogó–, Ocaña nos presenta a la señora Lila Solana, productora general asociada de Televisa, como posible vía de futuros acuerdos comerciales a nivel de documentales, y para la firma de contratos para las actuaciones del grupo Six, del señor Ocaña, que eran de gran interés por parte de la señora Solana.” 

En la declaración de Martínez Ferraté se anexó fotocopia de la tarjeta de presentación de Solana Castillo, quien es una de las productoras del Teletón.

En ese encuentro hablaron de la posibilidad de coproducir documentales y “programas de flujo”, así como de un posible proyecto de película que, dijeron, “podría apadrinar la actriz Salma Hayek, con su compañía de producción La Ventana Rosa”.

Martínez Ferraté viajó después a Cuba y, según narró, a su regreso discutió la realización de un “docuficción” para distribuirlo en México y Estados Unidos, con la ayuda de Lila Solana.

En abril de 2005, cuando muchos miembros del clan de narcotraficantes habían sido detenidos en Cataluña, y Ocaña se encontraba en México, Martínez Ferraté habló con una persona identificada como Miguel Caput, le reclamó porque, dijo, Memo Ocaña no regresaba a España. Y él le contestó que habló “con la tía de Televisa” (Lila Solana) quien le dijo: “El domingo no creo que vaya Memo, porque el lunes ha quedado en Televisa para firmar un contrato de los del grupo ese…”.



El entramado al descubierto



Un oficio de la Brigada de Investigación de Delitos Monetarios señala que el promotor mexicano “juega un papel importante en la canalización de efectivo al exterior a través de un importante entramado societario y cuentas bancarias” en el que participaban Felipe Gutiérrez Moreno y el propio Martínez Ferraté.

Asimismo se mencionan los contactos telefónicos de Ocaña con Arturo Culebro Arredondo y otras personas para hablar de “transferencias, de localizadores de billetes de avión (para viajes de ‘correos’), de la operativa que están realizando y lo que van a esperar después de Semana Santa (en alusión a una operación importante)”.

Según las pesquisas, detrás del glamur de la farándula que lo rodeaba en México estaba un complejo entramado de sociedades en las que Ocaña fungía como apoderado, entre ellas la promotora inmobiliaria Cartera Tarraco, con inversiones en Palma de Mallorca, Islas Canarias y la Riviera Maya; la sociedad Neverpi 2002 SL; Asesoría Roca Ros, y la sociedad Nueva Sierra Altavista, en las cuales Culebro Arredondo y el español Felipe Gutiérrez también eran socios.

También participaban en esa red Finques Rouxval; Culmination Group SL; Referelantres; Lolarius; Actividades Temáticas, Gremios Guipuzcoanos Asociados; Waltus 2000 SL; Tomb Raider; Lacky 1000 SL, Catalana de Furáts y Perforaciones, entre otras.

La diligencia judicial 3152/MJR del 11 de abril de 2005 de la Brigada de Investigación de Delitos Monetarios describe a Ocaña como “uno de los propietarios mandantes en las sociedades”. Todas ellas, según las autoridades, estaban constituidas “con capitales mínimos”. 

Además tenían un “objeto social genérico”, carecían de “actividad real”; “sus operaciones de distintas cantidades llegan hasta los 2 millones de euros”; “sus apoderados no tienen vinculación alguna con los accionistas”; todas las sociedades “actuaban en bancos de Barcelona y lo hacían de manera concertada en la misma oficina” y contaban con la ayuda de un exempleado bancario y del apoderado de un sindicato catalán.

Sus operaciones eran canalizadas a través de las casas de cambio Monex Casa de Bolsa, Monex Divisa, Intercam Casa de Cambio y Ribadeo Casa de Cambio, que encabezó Francisco Antón Pérez –a quien Ocaña dice haber conocido cuando era miembro de un conjunto de rock, 15 años antes–. Algunas operaciones se hacían por medio de oficinas de representación del Bank of America en España, aunque había transacciones a Italia y a Suiza.

El testimonio 4776/2005, fechado el 4 de abril de 2005, señala que las sociedades de Ocaña en 20 meses manejaron más de 18 millones de euros “aun sin registrar actividad mercantil alguna”. Aunque precisa que Ocaña manejó directamente “sólo 7% de los 78 millones de euros (blanqueados)”.

Además, pese a que Ocaña declaró que intentó recuperar los 5.6 millones de euros por el aeropuerto de Barcelona, dijo que no conocía a Héctor Gerardo y José Arturo Ponce Medina, la mexicana Nancy Cervantes de Bonnenfond y la portuguesa Virginia Peixoto de Carvalho, quienes fueron capturados en ese operativo. 

Sin embargo, a la policía le llamó la atención que en su primera declaración los detenidos dijeron que el dinero les fue entregado por “unos inversores” para la producción de una película que se iba a rodar en Estados Unidos y México, y que eran “socios de una casa productora de cine radicada en Los Ángeles”.

Ocaña envió a su colaborador Fernando Gutiérrez Moreno y a dos miembros de la organización de los hermanos Beltrán Leyva al despacho de Joan Piqué, para que el abogado los asesorara y él pudiera recuperar los 5.6 millones de euros decomisados.

La policía descubrió que Ocaña recurría al uso de un lenguaje críptico para referirse por teléfono a esa operación frustrada, por medio de referencias a la “producción de películas”, a cantantes famosos, como Alejandro Fernández, o al “concierto cancelado de Paulina Rubio”, o bien a un contrato con los estudios Universal de Los Ángeles, en alusión a que el dinero tenía que llegar a la filial en esa ciudad de la casa de cambio Ribadeo.

Su socio Arturo Culebro le dijo a Ocaña en una llamada interceptada que sólo esperan indicaciones de allá (México) para “lo del concierto de Armando Manzanero y que tú darías las indicaciones”.